Rincón del Caballo Blanco

El Rincón del Caballo Blanco se ubica junto al Bastión del Redín, en la parte elevada del casco antiguo, insertado en la muralla. El mirador habilitado en el bastión ofrece unas vistas privilegiadas de la ciudad que se construyó extramuros, presididas por el fuerte de San Cristóbal, que se divisa en lo alto del monte Ezcaba. No en vano, este rincón de Pamplona fue punto estratégico, por considerarse el más inaccesible de la estructura defensiva, desde donde las armas de largo alcance cubrían todos los ángulos de tiro, gracias a la forma estrellada de la muralla. Las garitas renacentistas recuerdan todavía la naturaleza militar de esta construcción.

Y junto a la muralla, en lo que antaño fue plaza de ejecuciones, hoy se levanta un establecimiento hostelero, el Mesón del Caballo Blanco, que se construyó con las piedras de un antiguo palacio y que recuperó el nombre de un frecuentado bar que existió en el centro.

El Rincón del Caballo Blanco da también la bienvenida a los peregrinos que llegan a Pamplona atravesando el vecino portal de Zumalacárregui. Pero es también lugar de encuentro y recreo en verano. A un paso de la catedral, este rincón sorprende y cautiva tanto a pamploneses como a quienes nos visitan.

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