Ayuntamiento de Pamplona

Cada 6 de julio a las 12 del mediodía, millones de personas de todo el mundo tienen sus ojos puestos en la fachada del Ayuntamiento de Pamplona. Los medios de comunicación recogen el espectacular y multitudinario momento en que el “chupinazo”, un cohete lanzado desde este edificio, anuncia el comienzo de las fiestas “famosas sin igual” de San Fermín.

La Casa Consistorial ocupa el corazón del Casco Antiguo de la ciudad. Su emplazamiento no es casual. El rey Carlos III el Noble promulgaba en 1423 el Privilegio de la Unión y ordenaba el levantamiento de este edificio en la confluencia de los tres burgos existentes hasta entonces: Navarrería, San Saturnino y San Nicolás, poniendo así fin a siglos de rencillas y enfrentamientos entre los vecinos de estas demarcaciones.

El edificio en su conjunto ha sido objeto de algunas remodelaciones, la última a mediados del siglo XVIII, que no han afectado a su bellísima y colorista fachada, en la que se combinan los estilos barroco y neoclásico.

El edificio consistorial se levantó en lo que era un foso, tierra de nadie y de todos, confluencia hasta entonces de los tres sistemas defensivos de la ciudad. Se derribó en dos ocasiones, la última en 1951, pero su emblemática fachada, ideada por el clérigo José Zay y Lorda, que se orienta a la Plaza Consistorial, lugar que forma parte del recorrido del encierro, permaneció intacta.

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